Resolver conflictos, controlar un enfado muy intenso, respirar profundamente para relajarnos…. Aprendemos a indentificar lo que nos ocurre en cada momento y a sentirnos mejor.

Pero… ¿y las emociones positivas? ¿Por qué no buscamos la manera de compartir también los mejores momentos? Justo antes de salir del cole para irnos a casa un amigo elige a un par de acompañantes y comparte su mejor momento del día: alegría, entusiasmo, ilusión, sorpresa…

Desde luego que todos recordamos el mejor momento para Javier cuando nos lo explicó, porque había saltado de sorpresa y alegría a media mañana en el rincón de la fantasía al encontrar el libro de las uvas moraditas que ellos mismos habían elaborado los días anteriores.
Para Oriana su mejor momento fue un derroche de amistad, pues nos contó que había disfrutado mucho mientras Atlas nos presentaba a sus dos hermanos en la pantalla digital. Un momento muy entrañable para todos, un regalo.